8–M

Corre el viento, trae de lejos,
el toque de las campanas
que en los campos de batallas
repicaron por los muertos.

Cuando las oigo tocar,
quizás en el pensamiento,
me duele hasta las entrañas:
por los que allá se quedaron,
o no curan sus heridas,
o a la fuerza son soldados.

El dolor me hace llorar,
con todas las madres del mundo,
que quieren la guerra parar.

Pensamos que nuestros hijos,
no nacieron servidores,
de señores de la guerra,
que con ella se enriquecen.

Mujeres tomad las calles,
ocultemos nuestros vientres,
que LA PAZ sea la bandera,
de nuestra lucha por siempre…

Jierro


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