No me extrañan, hacen bullas,
dan saltitos los gorriones,
tan libres como el viento,
independientes y alegres,
sin amarres ni obligaciones,
sin más leyes que las suyas,
sin esclavitud, siempre contentos…
Viajan cuando se les antoja
sin fijarse en las estaciones,
presumen y mudan de casa,
se bañan en charcos y huertos,
se cogen los picos, chillan,
entran y salen en las ramas
cuando presienten la lluvia
buscando un agujero, un hueco.
En un jolgorio de fiesta
llegan de pronto, sin avisar,
solo tienen que abrir sus alas
porque tienen libertad…
Jierro
