¡Cuánto anheló que llegara ese día!
Delante de la orquesta, ella explicaba,
una mezcla de idiomas salió de sus labios,
el trabajo de composición de letras y músicas
con su amigo de la niñez, el viejo piano.
El roce de sus manos arrancó las notas
plegadas a las distintas voces del coro,
fluía una música nueva y fresca
que resonaba altiva con aires arcanos.
Experimentó algo así ¡como si volara!
Olía la brisa con aromas de incienso,
la gente aplaudía en el patio de butacas
con admiración, enardecidos, gritaban: ¡BRAVO!
Se pusieron de pie sin dejar de dar palmas…
El afán y el esfuerzo ya recompensados.
Se inclinó ante el público dando las gracias
y sobre su bello rostro resbaló una lágrima…
Jierro
