«NIHIL NOVUM SUB SOLE» (nada hay nuevo bajo el sol). Hemos de convenir en que todo bicho viviente tiene su sensibilidad física como el hombre, y a falta de razón, un instinto que le hace amar la vida y aterrarse ante el peligro de perderla.
La picardía humana se asocia más con la astucia, el «INGENIO» y, a menudo la «MENTIRA». Se utiliza a menudo para obtener una ventaja personal, evitar responsabilidades o ganar dinero o posición a costa de otros…
La hembra del CUCO deposita sus huevos en el nido de otra especie y abandona la responsabilidad de criarlos, imitando el color y los patrones de los huevos del nido, por lo que engaña al ave parasitada.
Una vez que el polluelo del CUCO eclosiona, instintivamente expulsa los huevos o polluelos del nido para asegurarse todos los recursos de su crianza.
La picardía del CUCO es amoral (actúa por instinto), mientras que la persona tiene conciencia moral, por lo que su picardía puede ser juzgada como desleal o malvada.
Las personas usan la palabra y el engaño simbólico. Los CUCOS usan señales visuales y mimetismo físico. A diferencia del CUCO, el humano suele ser consciente de la mentira, su propósito y sus consecuencias morales…
La picardía humana es una manifestación de la inteligencia social aplicada al beneficio propio, casi siempre con consciencia moral. No se limita a un sólo comportamiento, sino que se adapta a las distintas situaciones (negocios, relaciones amorosas…), utilizando el humor o la insolencia. A menudo lo muestra la literatura «EL LAZARILLO de TORMES», visto como un «ARTE» de la supervivencia.
La picardía del CUCO es un instinto ciego perfeccionado por la evolución. La conducta del CUCO se considera «PÍCARA» porque engaña a otras aves para que críe a sus polluelos.
Hoy, algunos gobernantes actúan igual que el CUCO:
quieren que todos los recursos de los demás países del mundo vayan dirigidos a engordar más sus ya fabulosas fortunas, sin importarles LA VIDA de los demás pajarillos del nido…
Jierro
Imagen: Creepanta, CC BY-SA 4.0, vía Wikimedia Commons
