En los hilos ocultos de los rayos de luna
la luciérnaga revolotea arropada de luces,
se mezclan los cantos de grillos y chicharras,
la temperatura del día en la noche sigue…
Más ardiente es aún su inmortal sonrisa
iluminando melancólicos cantes
que la guitarra flamenca del alma arranca,
de súbito, desde el pecho al aire sale
y escuchando en silencio aquella flamenquilla,
sentí el fuego apasionado del artista,
su entusiasmo y requiebro ferviente
conmovióme, y mi voz fugitiva
con admiración fortuita exclamó: ¡OLÉ!…
Jierro
