Despacio el sol se puso tras la sierra,
empezó agosto con terral y caluroso,
las chicharras cantan con gran potencia,
vuelan las libélulas alrededor del pozo.
Adoro aquel recuerdo en mi cabeza,
aquella tarde junto al mar haciendo fotos,
desde el acantilado capté aquella puesta
cuando el sol escondido acarició mi rostro.
El mar de mis amores está lejano,
viajar sin rumbo fijo, a la aventura,
es un sueño que cada día me da la fuerza…
Atrás quedan ahora las escapadas,
acostarme sin sobresaltos, allí en la arena,
algún día espero, que tal vez, plácida
me siente, en la orilla, de mar envuelta…
Jierro
