Muchos españoles aprendieron a cocinar por primera vez en pisos de estudiantes con una libreta donde tenían apuntadas recetas sencillas y tradicionales («las recetas de la abuela»): la cocina lenta y casera, experimentando y compartiendo platos con compañeros y amigos.
Las tradiciones culinarias en España están estrechamente ligadas a la temporada y a los productos locales. Muchas recetas se transmiten de generación en generación y preparar una paella o un arroz los domingos reúne a la familia y se convierte en una ocasión para convivir y compartir.
La cocina tradicional está llena de matices y sabores en base a los productos de la tierra, desarrollando diferentes formas de cocinar con los víveres de temporada y así ha ido surgiendo el recetario popular…
Ante el auge de platos preparados y el ritmo acelerado de la vida, muchos temen que la cocina tradicional española pueda verse amenazada. Sin embargo el propio ritual de cocinar y sentir la conexión con la familia, demostrar el amor y cuidado, compartir la alegría y mantener el vínculo con la cocina casera, sigue teniendo un valor especial…
Preservar las tradiciones culinarias contribuye al sostenimiento de la agricultura local y al desarrollo de los mercados regionales. Al comprar productos frescos o productos locales, los españoles apoyan la economía de sus regiones y mantienen los sabores únicos que caracterizan a cada zona del país…
El cierre progresivo de mesones, tabernas, casas de comidas, fondas y restaurantes caseros, que durante años han sido guardianes de nuestras recetas y platos típicos es preocupante. Dejar perder la sabiduría, la sostenibilidad, el aprovechamiento y el amor con el que se ha elaborado a lo largo de los años las prácticas y costumbres vinculadas a nuestra historia y cultura es una equivocación. Un ejemplo de ello es la preparación de la comida durante la Semana Santa, combinando pescados, legumbres y verduras, así como los postres de origen morisco.
Hubo un tiempo en que, las recetas, transmitidas de boca en boca, o escritas en recetarios guardados en las alacenas, nos proporcionaban sensaciones agradables que disparan los recuerdos más entrañables en la memoria, aquellos que nos transportan a los orígenes de nuestra propia identidad…
Jierro
