A lo lejos, se oye la algazara de los gitanos,
la luz de la luna alumbra los lares
en la blandura tibia del amanecer, y ellos,
tocan las palmas a compás con sus manos.
¡Hay una fiesta flamenca de trajes de lunares!
En el bello marco del plenilunio perfumado
de damas de noche con nocturnos olores,
a esa hora mágica del encuentro, llegamos,
en que la gitana más vieja, sale bailando.
¡Qué pasión en sus movimientos! ¡Qué arte!
Ajeno al dolor y al lamento, el espíritu enardece,
siento fuego y escalofrío,se erizan mis vellos.
En un arranque, arropada por el cante antiguo allí custodiado,
borda en el aire los deseos que salen de su pecho,
llamando a la aurora, para que sus secretos guarde…
Jierro
