El bosque de secuoyas de Cabezón de la Sal

El bosque de secuoyas de Cabezón de la Sal

El nombre de sequoias conmemora a SEQUOIAH, en el siglo XIX un indio cheroquee educado en Georgia que inventó un alfabeto para el dialecto de su tribu.

El bosque de secuoyas de CABEZÓN DE LA SAL (Cantabria) es un mágico espacio que fue declarado Monumento Natural de Monte Cabezón en el año 2003.

La majestuosidad del bosque de secuoyas recae en la imponente altura y dimensiones de sus árboles. Su clima húmedo, templado y con frecuentes nieblas, hacen que su vegetación tenga infinitas tonalidades de verdes, marrones y amarillos.

La espesura de los árboles protege de los rayos del sol y la laberíntica y singular orografía del lugar permitirá perdernos en el bosque, disfrutando de una explosión de colores, olores y sonidos.

En el bosque de secuoyas de CABEZÓN DE LA SAL el recorrido se hace circular y se tarda menos de una hora. En él vas a encontrar sendas adyacentes entre robles, castaños, acebos, eucaliptos… que completan el paseo y es muy importante acercarse a primera hora de la mañana para observar el juego del sol entre las hojas de los árboles…

En la caminata encontramos bancos para poder descansar, sacar fotos e intentar abarcar el tronco de las secuoyas rodeándolo uniendo nuestras manos.

Desde luego no alcanzan las dimensiones de los árboles gigantes de MUIR WOODS (California) que tienen entre 800 y 900 años…

Las secuoyas se plantaron en los años 40 para una fábrica de celulosa y cuando los árboles crecieron lo habían sustituido por eucaliptos, así que estos árboles de la Costa Pacífica de Norteamérica se quedaron en la Costa del Mar Cantábrico.

Plantaron 848 secuoyas que al ser de hojas perennes, las vistas tanto horizontal como hacia el cielo son espectaculares, es un auténtico paisaje de cuento y un espacio protegido. Pasear por él es una experiencia verdaderamente agradable y relajante…

Jierro

Imagen: Parque de las secuoyas del monte Cabezón – Bauglir, CC BY-SA 4.0


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