Es septiembre, el mes del vino.
A los dioses: Osiris en Egipto, Dioniso en Grecia y Baco en Roma,
damos las gracias por los frutos nacidos.
Entre sarmientos enredados en cepas viejas,
se recolectan en capazos los racimos,
los escobajos verdes de la vid ya están oscuros,
los granos renegridos y las rojizas hojas, secas,
en el sol desde que nace hasta que declina, tendidos .
Se volvió la uva madura dulce y blanda.
¿Qué ocurre ahí que entra la gente?
¡Es la fiesta de la vendimia!
En los lagares se pisa ese brillante ámbar,
el mosto se envasa en las bodegas, dentro de las tinajas,
cuando fermenta la cosecha se hace una cata;
entonces se colma la copa hasta el borde,
a través de los finos cristales rebozan las gotas.
Bebemos y al saborearlo, corremos a beber de nuevo
entre agradables aromas que nos trasladan
AL OLIMPO…¡MANJAR DE DIOSES!…
Jierro
