LUARCA «la villa blanca de la costa verde», es sin duda el pueblo marinero con más encanto y tradición pesquera de ASTURIAS.
Su espectacular entorno natural de montañas salvajes y playas vírgenes, de valles y altas brañas que sueñan con abrazar la mar.
El camino de Santiago la atraviesa desde Tablizo hasta el río Barayo, donde se recorre una Reserva Natural entre marismas y dunas.
El cabo Busto es una de las atalayas más impresionante, desde donde se divisa la línea costera, así como acantilados, playas y calas de gran belleza.
Desde el faro y la ermita blanca se puede contemplar uno de los cementerios más antiguos de la costa del Cantábrico situado en un saliente que se alza sobre un mirador con unas vistas preciosas .
El río Negro atraviesa la villa en la que une sus orillas 7 puentes, siendo el más bello el de la Pescadería, el cual tiene una leyenda muy emotiva:
Es la historia del» PUENTE DEL BESO»
Canta la memoria popular que durante la Edad Media, un pirata temible llamado Cambaral fue herido por el gobernador de LUARCA de gravedad, la hija del gobernador le pidió a su padre que la dejase cuidar del pirata en palacio, se enamoraron y decidieron huir juntos, en el puente se dieron un apasionado beso.
Fueron sorprendidos por el gobernador, que, enfurecido los decapitó con su espada.
Sus cuerpos permanecieron abrazados y sus cabezas rodaron hasta la mar.
En las noches donde la luna brilla, en LUARCA se escuchan palabras de amor que vienen del mar…
Uno de los grandes tesoros ocultos de LUARCA, son los jardines de «la Fonte Baixa», estos nacieron de una gran historia de amor de un marqués que se enamoró del lugar donde hoy viven árboles, arbustos y plantas del mundo entero.
La villa vio nacer un Premio Nobel de medicina SEVERO OCHOA (1905-1993)
Por la parroquia pasa la línea de ferrocarril FEVE (Ferrol- Gijón), con una estación donde efectua parada el tren.
Sus habitantes pasan de 5000, y pertenecen al municipio de VALDÉS en donde se contrasta un mundo de vaqueiros que se mueven al ritmo de gaitas y tambores con un privilegiado balcón que se asoma al Mar Cantábrico…
Jierro
