El sol disfrazado de luna por el Oriente mágico, fue saliendo tras los montes dejando atrás los rayos, envidiaba su vestido, su dulzura, su encanto, y su luz anaranjada, fue a poco despintando. Cuando ya despierta el alba, camina por el campo claro, y en el cenit del estío, deja el resplandor dorado. Sólo la luz cristalina en el cielo confundido: ¿era sol o era luna? se desnuda, se ilumina de anaranjados reflejos, en un amanecer de locura, que trastorna el sentimiento… Jierro
Image: Dawn, Dingle Peninsula – Maoileann, CC BY-SA 4.0
