Retorno de nuevo al tiempo de otoño
cuando la noche tibia de mediados de septiembre,
los dondiegos abren sus campanas amarillas
y la nostalgia del mar se refleja en mis ojos .
Retorno a los olores de almoradujs y alhucemas,
perfúmenes que salen de sus flores sencillas,
¡qué sin verlas! te envuelven y embriagan,
en el camino a través de la herriza.
Retorno al agua, a la candela, al aire libre,
al atardecer lento que hiere la mirada,
en la bella puesta aún detenida,
cuando el sol poniente oblicuo baja.
Retorno a la lectura, a la música amada
y a las notas que se mecen fugitivas
con las nubes que danzan coloreadas,
vestidas de carmines, de rosas y lilas:
PRELUDIAN a la lluvia desentendida y ufana…
Jierro
