A otras tierras emigran las aves,
en la playa escarban buscando comida
y hacen tiempo para el largo viaje.
El familiar rompido de las olas
hace cola hasta llegar a la orilla,
la aurora trae al equinoccio de otoño
con Venus y Marte de compañía.
Cambian los colores y los sueños,
la oscuridad de la noche y la luz del día.
Llegan ondas en el aire con intermitentes besos,
temblorosa y húmeda la brisa marina.
Me envuelve salada, se pega a mi cuerpo,
con su olor perfumado en la tarde que declina…
Jierro
