lunes, 28 de septiembre de 2020 – 07:48

lunes, 28 de septiembre de 2020 – 07:48

Cada luna enciende nuestros corazones,
la brisa juega alegre en la floresta,
los últimos días del septiembre cálido,
quemaba el sol, se secaba la yerba.
Hace tiempo que pasea solo,
huele el miedo que a la gente acecha,
viene y va, mañana y tarde,
pasa mirando todas las puertas.
Con los ojos muy abiertos: ¡No se explica!
¡Qué es lo que pasa en su aldea!
Las huellas de sus pasos en cada esquina,
quieren encontrar a los que viven cerca.
¡Qué nobleza cuando saluda y tiende su mano!
¡ Cómo me mira, sin comprender mi ausencia!
Siento, el enredo de sus pensamientos
cual un laberinto de luces y sombras,
de risas rotas y de vagos sueños…

Jierro


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