Las violetas del otoño
asoman en los parterres,
el cielo anuncia lluvias
que le han pedido las fuentes.
Las abejas se escondieron con sus panales de mieles.
Adonde los campos desiertos,
las semillas de las flores,
emigraron con el viento.
Por el camino de la umbría
quedan pájaros invernales,
escondidos en las encinas
y en los aleros del puente.
Por el sendero de la herriza
va el pastor con su manada,
desde muy lejos se escucha
las esquilas de las cabras.
El labrador prepara la tierra,
arranca yerbajos y matas,
enciende un fuego que tiembla
en la húmeda mañana.
El sol aparece entre brumas,
llevaba dentro mis lágrimas,
le pido que las transforme
en la lluvia deseada…
Jierro
