La Sierra de Os Ancares es uno de los lugares de Galicia que más sorprende por su belleza.
Está situado en el Este de la provincia de Lugo, en la frontera con las comunidades vecinas de Castilla y León y el Principado de Asturias.
En los Ancares encontraremos hermosos paisajes de montaña ,en todos los rincones descubriremos la magia de la naturaleza: la del gran roble hueco que florece cada año o la del acebo que en invierno salpica de rojo la nieve…
Está zona fue habitada por las tribus celtas que se refugiaron en las montañas huyendo del empuje de las legiones romanas.
El alto valle del río Navia, un extenso territorio salpicado de aldeas rodeadas por extensas carballedas y castañares, Una comarca poblada hasta no hace mucho por los osos y en la que todavía hoy en día son abundantes los urogallos y los lobos.
Piornedo, Donis, Pando, Dorna o Villaquinte son pequeñas parroquias formadas por «pallozas» construcción pétrea de origen celta con forma circular o elíptica y cubierta de paja, que a la vez sirve de vivienda, cuadra y pajar…
Convivían conjuntamente humanos y ganado hasta la segunda mitad del siglo XX. Los animales eran la calefacción en los fríos inviernos…
Entre las leyendas heredadas de los pueblos prerromanos, la de los Renubeiros en Ancares o Nuberus en Asturias es, posiblemente, una de las más ancestrales. Se decía, que poseían unos poderes especiales sobre el dominio de las nubes y las tormentas.
Los Renubeiros podían ser, tanto benefactores al liberar mansas las lluvias, como desoladores al desatar toda la fuerza indómita de la naturaleza…
En la comarca de Los Ancares estos semidioses ancestrales, se decía que eran unos seres de apariencia humana, ataviados de túnicas blancas y poseedores de unos libros donde estaban escritos todos sus conocimientos para guiar a las nubes cual rebaño.
Según la tradición de esta comarca los Renubeiros recorren las vertientes de las sierras en done descargan los relámpagos con mayor frecuencia y en los lugares donde brotan las fuentes.
Desde la antigüedad, se conoce un árbol sagrado » el laurel » , al igual que las ramas del olivo, son llevadas sus ramas a bendecir durante la misa del Domingo de Ramos. Partes de estos ramos benditos eran quemados en las lareiras de las casas durante las tormentas para alejarlas del lugar.
Ante la inminente llegada de las tormentas guiadas por los Renubeiros, en algunos pueblos de la montaña era de tradición tocar las campanas de las iglesias, cuando el aspecto que está daba, parecía traer una verdadera desgracia consigo. Se creía que las vibraciones de las campanas, evitarían que se formase el granizo que podría hacer peligrar las cosechas…
Jierro
