Mi mirada cárdena y violeta,
observa el mar verdioscuro y fiero,
y mi sonrisa arisca pone,
con dulce y remota añoranza,
un hermoso y sombrío ceño.
¿Eres tú, Mar de Alborán,
en el Mediterráneo viejo,
la paz de mis tardes abrileñas,
donde el ir y venir de las olas,
cabalgan conmigo en mis sueños?…
En tu perdido horizonte se difuminan,
colores grises, azules, celestes,
que la puesta de sol mimetiza,
en el arco iris que trajo a la lluvia por poniente,
agitando nubes de cenizas y calima.
En la playa ondulada por Levante,
han nacido jaramagos y violetas blancas,
por el camino del antiguo ferrocarril,
la gente corre, pasea o descansa,
y tras la escollera que rompen olas,
se abrigan hinojos, juncos y verdolagas…
Jierro
Imagen: Yevgeniya Korniyenko-Sheremet (Université Côte d’Azur, Laboratoire Géoazur), CC BY 4.0, vía Wikimedia Commons
