Vejez y curiosidad

Vejez y curiosidad

La célebre cita de JOSÉ SARAMAGO, «La vejez empieza cuando desaparece la curiosidad», nos recuerda que el envejecimiento verdadero no se mide por los años cumplidos sino por la actitud vital.

La reflexión de SARAMAGO, el escritor portugués, invita a mantener vivas las ganas de aprender y a mirar el mundo con asombro, incluso con el paso de los años.

Dejar de sorprenderse y caer en una rutina donde todo parece indiferente es el verdadero envejecimiento. La curiosidad funciona como una forma de mantenerse conectado con la vida cotidiana. Seguir aprendiendo a pesar del vínculo de la edad. La vida fue propuesta para ser vivida y uno no debe nunca, por ninguna razón, volverle la espalda a la vida…

Los niños pequeños poseen unas ganas de conocer extremas y los adultos estamos obligados a fomentar que esa curiosidad continúe y se desarrolle de forma positiva e intelectual. Si perdemos la curiosidad no hay conocimiento ni posibilidad de saber, de llegar al final de algo, y nuestra curiosidad se acentúa en los momentos en que sabemos un poco de algún tema y queremos saberlo todo de él.

La curiosidad está ligada a la memoria y al aprendizaje. Mantener la curiosidad implica resistirse al automatismo, preservar la capacidad de asombro y seguir buscando sentido incluso cuando las respuestas no son definitivas…

JOSÉ de SOUSA SARAMAGO fue un escritor, novelista, poeta, periodista y dramaturgo portugués. En 1998 se le otorgó el PREMIO NOBEL de LITERATURA. La academia sueca destacó su capacidad para «volver comprensible la realidad».

La obra de SARAMAGO estuvo marcada por esa actitud de curiosidad: ENSAYO SOBRE LA CEGUERA, EL EVANGELIO SEGÚN JESUCRISTO o LA CAVERNA, no sólo narran historias: ponen en crisis certezas morales, políticas y religiosas, obligando al lector a cuestionar aquello que parecía evidente.

Su literatura construyó preguntas incómodas sobre la condición humana, el poder de las instituciones y la fragilidad de la civilización.

Para sentirse joven, decía SARAMAGO: No dejar de mirar al mundo como si todavía pudiera sorprendernos y la decisión cotidiana y silenciosa de seguir aprendiendo mientras exista algo por descubrir porque «los años pasan volando»…

Jierro

Imagen: Fawzi Demmane, CC BY-SA 4.0, vía Wikimedia Commons


Publicado el

en

por