lunes, 19 de octubre de 2020 – 07:38

lunes, 19 de octubre de 2020 – 07:38

Una mañana de otoño
el pony Kiko despierta,
harto de dormir, relincha,
brinca, corre y pega
con su cabezota en la puerta,
pide galletas y zanahorias;
pues lo acostumbró su dueña.
No atiende a las llamadas,
los perros tras él corretean,
dando por el jardín zancadas,
retozando y removiendo la tierra.
Luego mastica las flores
donde están las hojas secas;
pero salta bruscamente
porque le picó una abeja,
al ver el hocico hinchado,
me da lástima y pena.
Dolorido y cansado
suelta un resuello y resopla,
echa atrás las orejas,
la cola entre las patas
y sus ollares alargados,
dicen que a su cuadra regresa…

Jierro


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