¡MANTECADO HELADO, QUÉ RICO ES!, ¡que lo hace Margarita y lo vende Rafael!…, ¿quién no recuerda un verano de la niñez?
El HELADO, el gran protagonista del verano, hacía que nos levantáramos de la manta en el suelo para dormir la siesta y acudiéramos de prisa al pregón de Rafael con los céntimos que habíamos pedido a nuestras abuelas…
En la calle, Rafael y su burra con dos grandes cántaras de metal se iban parando en todas las puertas del vecindario a despachar cucuruchos con sabor a vainilla…, luego llegaría la feria del pueblo y en garrafones forrados de corcho se vendía en vasos: HELADOS de AVELLANAS, una bebida granizada típica del pueblo de ÁLORA.
El origen del HELADO viene de CHINA, 4000 años a. C., se dice que los chinos comían una mezcla de nieve traída de las montañas con arroz, frutas, miel y especias, aunque sólo podían consumirlo la alta sociedad debido al coste de sus ingredientes…
Con el tiempo consiguieron mejorar la técnica de conservar el hielo y fue cuando el helado empezó a hacerse popular. Así pasó de ORIENTE a OCCIDENTE, llegó a ITALIA y MARCO POLO en sus viajes llevó distintas recetas a su tierra…
Durante la EDAD MEDIA, los árabes crearon una bebida helada endulzada llamada «SHERBET» (sorbete) y se dice que entró en EUROPA a través del CALIFATO de CÓRDOBA.
En el siglo XVI, se sirvió HELADO durante los 30 días que duró la boda de la italiana Catalina de Médici con Enrique II de Francia, a partir de ahí se añadió huevo a la receta…
En 1660, el siciliano FRANCESCO PROCOPIO del COTELLI inventó la primera máquina que homogeneizada hielo, azúcar y frutas, creando una textura muy parecida a la actual. Y fue él quien abrió en PARÍS el «CAFÉ PROCOPE» donde además de café se vendía helado.
Los italianos se encargaron de extender y popularizar el consumo por todo el continente y en el siglo XVIII ya hay recetas en los libros de cocina.
A principios del siglo XX, un fabricante de OHIO añadiría un palito en un extremo de una mezcla de helado y sería el POLO. Ya en el siglo XX, los artesanos heladeros suministraban sus productos en carros ambulantes y muchos españoles los fabricaban en casa cuando allí entraron las neveras…
En nuestro país, hasta mediados del siglo XIX, el hielo llegaba desde INGLATERRA o EEUU en barras envueltas en aserrín y posteriormente el oficio de «NEVERO» se hizo popular en Málaga, en la Sierra de las Nieves, donde se hacían grandes pozos en los que se compactaba la nieve en el invierno y se abastecía de hielo a la ciudad en verano…
TODOS hemos sonreído frente a una bola de helado de nuestro sabor favorito sin importar la edad…
Jierro
