martes, 27 de octubre de 2020 – 08:34

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CASARES, el pueblo blanco de Blas Infante que expresa la belleza mediterránea de los pueblos costeros, encaramado sobre un cerro de la Sierra Bermeja, despliega el encanto de cal cegadora y tejas rojas por sus calles estrechas, sinuosas, empinadas, escarpadas y la disposición de sus casitas hacen de Casares un pueblo colgante…

Su origen se remonta a los tiempos de los iberos y fenicios.
En el año 61 a. c., Julio César, de quien se deriva el nombre del pueblo y que utilizó los baños famosos de la Hedionda, para curarse con sus aguas sulfurosas ferruginosas, una enfermedad de la piel que padecía y gracias a sus propiedades curativas se hicieron famosas en toda Roma.

El propio pueblo con su paisaje es ya un monumento, con el encanto de antaño, tiene una larga tradición de artesanos de esparto, madera, cerámica y joyas..

Situado en lo alto del pueblo el castillo de Casares del siglo XIII es de origen árabe, desde allí se divisa parte de las provincias de Málaga y Cádiz: valles,colinas y llanuras costeras que se extiende desde la Serranía de Ronda hasta la bahía de Algeciras.
Llegó a ser uno de los lugares centrales en las revueltas moriscas que tuvieron lugar durante el año 1570, después de que los cristianos invadieran y conquistarán el sur de la península…

Recorriendo el pueblo encontramos plazuelas con placas que recuerdan que BLAS INFANTE, luchó siempre por una paz igual para todos.
En una placa de 1918, se lee el empeño de
» ebolir el latifundismo, eliminar el caciquismo y hacer un pueblo más justo, donde la cultura y la educación, la sanidad y la historia, sean sus pilares».

Casares con su perfil de otra época, rodeado de romeros y pinares , con las sillas en la puerta al atardecer y abiertas las ventanas para que entre la brisa que sube del mar…

Jierro


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