La Cigarrera representa a un colectivo específico de mujeres que trabajaron en la manipulación del tabaco a lo largo del siglo XIX y principios del XX.
En Sevilla la mujer se incorporó de manera continuada a partir del año 1812, ya que el periodo inicial (1620-1812) durante casi 200 años el trabajo tabaquero fue una labor de hombres.
La primera fábrica de tabacos que funcionó fue
«La Real Fábrica de Tabacos de Sevilla» fundada como empresa privada en 1620 y administrada por la hacienda pública desde 1684.
Llevan las cigarreras
en el rodete,
un cigarrito habano
para su Pepe.
El trabajo de las mujeres cigarreras fue muy apreciado y solicitado.
El siglo XIX sería el gran siglo de las Cigarreras de Sevilla, pero al terminar el siglo, la llegada de las máquinas cambió el modo de trabajo de la industria tabaquera: las prensas modernas y las máquinas picadoras, desvenadoras, tiruleras, liadoras fueron modificando el trabajo de las empleadas y reduciendo los puestos de trabajo…
Se dice que hasta finales del siglo XIX ninguna huelga tenía éxito sin la presencia de las cigarreras. Se contaron hasta 23.000, y era un ejemplo la lucha conjunta que profesaban estas mujeres: la crianza,la salud,la vejez y los cuidados…
Las mujeres de clase obrera siempre tuvieron que realizar una doble jornada, las cigarreras inauguraron el movimiento obrero femenino.Su fuerza conjunta se caracterizaba por la convivencia durante horas en un mismo espacio, lo que les llevó a conocer sus historias y a firmar lazos indestructibles.
Su profesionalidad y su buen hacer era fundamental para mantener la calidad del producto.
La autogestión de las Cigarreras a través de Hermandades de Socorro Mutuo impidió, por ejemplo, el despido de las cigarreras mayores, creando talleres auxiliares al pasar los 65 años para realizar labores ligeras.
Trabajaban hasta su muerte y sus propias compañeras sufragaban mediante colecta sus entierros. Incluyeron las primeras guarderías en las fábricas, escuelas y salas de lactancia.
Las cigarreras trianeras tenían que tomar una barca para llegar a la Fábrica de Tabacos, en el » Embarcadero de las Cigarreras «.
Se convivía en espacios obreros de puertas abiertas donde se practicaba la crianza colectiva y se cuidaban entre ellas.
La gitana sevillana » CARMEN » convirtió su figura y la de muchas gitanas cigarreras en un mito erótico y exótico, en un cuento de rivalidades, celos y peleas entre mujeres.
Pero la verdad no fue esta «Las Cigarreras» tenían muy claro quienes eran sus aliadas y nunca hubieran dejado a otra cigarrera en el camino…
Jierro
