martes, 10 de noviembre de 2020 – 08:22

martes, 10 de noviembre de 2020 – 08:22

Sintió otra vez el fuego, cual entra la energía y la fuerza,
y no estaba solo, sino en armonioso grupo,
dejaba el pensamiento absorto en la proeza
y entreabre los labios para respirar más hondo.
Cegado por el tiempo de quien llegará a la meta,
y calladamente orando, buscando algún refugio,
para tranquilizar su espíritu luchando entre tinieblas,
penetró en la pista con alegría y ánimo.
De súbito, en el pecho henchido y ardiente,
lleno de inquietudes, se siente ya calmado,
bajo la ancha bóveda una sonrisa desprende…

Jierro


Publicado el

en

por