Enredándose buscan a HELIO
en una pajarera al aire,
donde las aves semilibres,
revolotean en los alambres.
El heliotropo en noviembre
con sus tallos delgados y flores
malviblancas de olor rebosante,
escalando suben sus ramas,
encuentran al sol de la tarde
para besarle la cara
y brillar como jaspe de sangre .
Las abejas que se paran
en las pequeñitas flores,
parecidas a las verbenas,
liban su néctar, bailando,
y con su danza infinita,
la jornada va acabando…
Jierro
