El amor se ha parado
esperando al invierno,
todo el jardín amarillo,
las hojas danzan al viento,
se mueven también los visillos
de la ventana hacia dentro.
La luna, otra vez, en menguante,
no nos trajo apenas lluvia,
sólo las nubes grises,
algodonosas y blancuzcas,
el cielo de diciembre cubre.
Al aire detenido y frío
besa mi vaho caliente,
aún el sol no ha salido
en la madrugada de Oriente.
El campo perezoso duerme,
sueña con un río limpio,
con árboles de hojas verdes
y pájaros de melodiosos trinos…
Jierro
