Hay ojos que cantan coplas
cuando enmudece la cigarra,
llamando en todas las puertas
y en las estancias olvidadas,
donde el rescoldo humeante,
calienta con luz dorada.
Lleva la luz, SANTA LUCÍA,
a ojos que den esperanzas,
qué miren claros y de frente,
rompan silencios y codicias,
allí, donde haga falta.
Ojos grandes y pequeños,
verdosos, marrones o negros,
alegres y melancólicos
que a los cantes acompañan,
filtren y tiñan historias,
Como viajeros nómadas…
Jierro
