Algunos historiadores vinculan los manantiales de AL-AHSA con la mítica tierra de AGARUM, donde residía INZAK, la deidad principal de los antiguos sumerios que la describían como un paraíso terrenal.
El OASIS de AL-AHSA, declarado PATRIMONIO MUNDIAL por la UNESCO (2018), famoso por sus palmeras datileras, manantiales históricos y su papel clave en la agricultura y la vida cultural del este de ARABIA SAUDITA es el oasis natural más grande del mundo. Es un testimonio de la resistencia humana y la generosidad de la naturaleza abarcando más de 85 kilómetros cuadrados en medio del árido desierto árabe.
El OASIS es alimentado por más de 60 manantiales naturales que producen más de 400 litros de agua por segundo, creando un paraíso verde en el corazón del desierto… Estos manantiales artesianos muestran la brillantez de la ingeniería antigua que aún funciona hoy distribuyendo el agua de manera eficiente.
La ubicación de AL-AHSA lo convirtió en un centro crucial a lo largo de las antiguas rutas comerciales que conectaban MESOPOTAMIA, el GOLFO ARÁBICO y la PENÍNSULA ARÁBIGA. Los sitios arqueológicos del área revelan capas de asentamiento humano: fortalezas históricas, mercados tradicionales y mezquitas antiguas cuentan historias de comerciantes, eruditos y peregrinos que pasaron por este oasis del desierto.
El Oasis alcanzó su apogeo con la multiplicación de los pozos artesianos y el uso de animales de carga como el burro. En estos humedales se citan miles de aves migratorias que los utilizan como paradas…
El OASIS es el único lugar del mundo donde se cultiva el arroz HASAWI, un grano de color rojizo que requiere temperaturas extremadamente altas y enormes cantidades de agua para crecer. Los mitos locales afirman que este arroz posee propiedades curativas casi mágicas, otorgando una fuerza descomunal y longevidad a quienes lo consumen habitualmente.
A lo largo de los siglos, sus laberínticas cuevas, millones de palmeras y antiguos pozos han dado lugar a fascinantes mitos y leyendas…; una de las leyendas cuenta que los primeros musulmanes de la región se quedaron sin suministro de agua en medio de un asedio. Desesperados, rezaron con profunda devoción, lo que provocó que un manantial brotara milagrosamente justo debajo, salvando a la comunidad. Desde entonces se construyó la MEZQUITA de JAWATHA (629 d.C.) que es considerada la segunda mezquita del mundo en celebrar las oraciones del viernes, sólo después de la del Profeta en Medina.
Jierro
Imagen: കാക്കര, CC BY-SA 3.0, vía Wikimedia Commons