¡Qué alegría!
Dejar este año de ruina y muerte,
estamos de pie y estamos vivos,
para otros, no hubo tanta suerte,
víctimas de las maldades del virus.
Ordenaré mis actos para el siguiente…
¡Qué alegría!
A la caída de la tarde por el naranjal,
caminando entre la yerba bonita,
el campo verdiamarillo y el palomar,
paso frente a la higuera ya blanquecina,
que pronto, la primavera, hará brotar.
¡Qué alegría!
¡Ojalá! Mi corazón se conformara
de no tener en la memoria, las tristezas,
del mismo modo, que yo pienso, le bastara
dejar al pasado como hojas secas
o páginas enmohecidas en un arca guardadas.
¡Qué alegría!
Posar sobre tu hombro mi cabeza
en el sereno porvenir de nuestro otoño,
dueños de las mejores fuentes de riqueza,
salud y cariño, sobre nosotros,
en el sol de la aurora hasta su puesta…
¡Qué alegría!
Jierro
