Los RECOVEROS eran personas que, desde la época de la postguerra española se dedicaban a comprar, vender o hacer trueque de pueblo en pueblo, así como revender los productos del campo, siendo los huevos, verduras y frutas de temporada los más utilizados. Eran los mercadillos de antaño, comerciaban con paños, telas, menaje, arenques o bacalao.
Cuando llegaba el RECOVERO vendiendo el género a lomos de su caballería en pequeñas aldeas o cortijadas rompía la rutina de la vida diaria. Fue una época difícil y dura, en la cual vivir en la sierra, en los lagares o en lugares recónditos suponía un apartamiento de la vida de los pueblos y ciudades…
Las economías familiares estaban basadas en el autoconsumo, y los ingresos se limitaban a los esporádicos jornales que se prestaban a los terratenientes. Los salarios eran muy bajos y el trabajo no cubría las necesidades básicas de las familias. Muchas veces, tras la temporada de recolección de la aceituna, volvían a sus casas debiendo dinero a los RECOVEROS. Ellos, no sólo se dedicaban a vender o intercambiar productos, también llevaban encargos, cartas o artículos especiales de alimentación, calzados o tejidos.
Siempre se valoraba en la moneda en curso legal, la peseta o el real, aunque algunos productos, debido a su demanda, llegaron a convertirse en verdadera moneda de cambio, siendo los huevos, las gallinas, los pollos o los quesos y los productos de temporada del campo, el trueque para pagar sus compras…
A finales de los años 60 empezó el declive de los RECOVEROS ya que se construyeron explotaciones y granjas cerca de las ciudades, consiguiendo un producto más barato al reducir los costes y los gastos de transporte. La escasez y el trueque contribuían al reciclaje y al aprovechamiento de los recursos. Las alpargatas, ropa vieja y metales se intercambiaban por otros productos y prendas nuevas. Otro producto que se utilizaba para trocar era la leña, usando la madera como moneda de cambio.
El RECOVERO era la figura clave en el comercio de los años 50-60; eran los intermediarios que, a cambio de un pequeño margen, recorrían los caminos rurales, y siempre se corría el riesgo de perder lo ganado, aportando un bienestar a esos habitantes, en muchas ocasiones, OLVIDADOS…
Jierro
Imagen: José de la Vega Muñoz / Jl FilpoC, CC BY-SA 4.0, vía Wikimedia Commons
