miércoles, 30 de diciembre de 2020 – 08:49

miércoles, 30 de diciembre de 2020 – 08:49

Más de dos décadas tiene
mi negra gata Leonora,
vida larga para su especie.
Llegó señorita al campo
y el campo la volvió silvestre,
cazando pasaba el tiempo
ni a la casa se acercaba,
ella, tan linda y peluda,
tan suave y tan mansa,
se hizo a la vida dura,
se alejó de nuestras faldas.
Cambió su fisonomía,
en altiva, arisca y huraña,
am’o la independencia
bajo la luna naranja.
Pero su cuerpo no aguanta
no puede ya con sus años,
como hija pródiga regresa,
busca comida, cobijo
y nos persigue maullando.
El tiempo no nos perdona,
la juventud ya ha pasado,
otra vez gata de casa…

Jierro


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