La LAVANDA, símbolo de la PROVENZA (Francia) conocida por sus paisajes únicos, es una planta con un perfume incomparable y propiedades extraordinarias. En BRIHUEGA (España), cada verano, los campos se transforman en un auténtico paraíso para los sentidos. Una multitud de colores violetas y azules tiñen los campos y las montañas durante el periodo de floración, de junio a septiembre, una paleta cromática natural inimitable en que la tierra y el cielo se conjugan en perfecta armonía.
La LAVANDA crece de forma salvaje, pero también se cultiva para transformarla en una multitud de productos. El aire se impregna de LAVANDA y recorre los caminos como una brisa perfumada que lo envuelve todo…
La leyenda más popular de la LAVANDA se asocia con el hada LAVÁNDULA que viajaba por el mundo conociendo a distintas hadas y disfrutando de la belleza. Mientras viajaba por Europa, encontró un paisaje árido y seco, era la zona de la PROVENZA en FRANCIA. Le produjo una profunda tristeza y comenzó a llorar y mientras caían sus lágrimas en tierra reseca, la impregnó de magia y tiñó los campos secos de la PROVENZA con tonos azules y morados, convirtiendo aquel terreno árido en un paisaje lleno de vida.
En la EDAD MEDIA, se creía que llevar ramilletes de LAVANDA protegía contra enfermedades como la peste. Se utilizaba como perfume en los cajones de la ropa, para limpiar y curar heridas. Se dice que incluso CLEOPATRA se ayudó de la LAVANDA para seducir a MARCO ANTONIO. La LAVANDA es uno de los perfumes más utilizados en INGLATERRA y, en el siglo XVI, la reina ISABEL I, la usó tanto como perfume como en su té para tratar las migrañas…
La LAVANDA es nativa del Mediterráneo, Oriente Medio, el Norte de África, Cabo Verde y las Islas Canarias. En la actualidad se encuentra por todo el mundo. Crece mejor en clima moderados con veranos soleados y templados e inviernos secos.
Hace más de 2.500 años los antiguos egipcios utilizaban la LAVANDA en el proceso de momificación, así como para perfumes por su fragante aroma. Los antiguos romanos también la usaban por su aroma relajante en la limpieza y el baño. Se asocia con el amor y la pureza.
HILDEGARDA de BINGEN y otros científicos, cuando se desarrolló la técnica de la destilación al vapor, utilizaban el aceite esencial de LAVANDA como sedante para el tratamiento del dolor de cabeza y de dientes.
Una tradición es dejar flores de LAVANDA durante la noche para ayudar a mejorar la calidad del sueño, el estrés mental y el agotamiento…
Jierro
Imagen: Rodrigo González Grasa, CC BY-SA 4.0, vía Wikimedia Commons
