¡Qué suerte! Los Reyes Magos
trajeron la lluvia al campo,
juguetes a todos los niños,
algún carbón en el saco
para quitarnos el frío.
La chimenea tiene ascuas,
sus llamas nos dan abrigo,
escucho gotear el agua,
sentada leyendo un libro.
La música en la ventana,
entrañable su sonido,
me trae tantos recuerdos,
recuerdos, ya muy antiguos.
Otra mañana de Reyes
en mi casa con mis hijos.
¡Qué ilusión al despertar,
qué gozo y vocerío!
Cuando todos eran pequeños
y bajo el mismo cobijo…
Jierro
