Celtas, ermitaños y piratas habitaron este paraíso gallego de las RIAS BAIXAS. Su fuerte aislamiento fomentó la leyenda en meigas, mal de ojo y procesiones fantasmales…
Cuenta la leyenda que un marinero procedente de AROUSA que estaba de servicio militar en ÁFRICA, escuchó hablar a dos moros de que en la isla de ONS había una fuente con caracoles de oro. Ya de vuelta a casa, el marinero se acercó mientras pescaba en la isla y sorprendido encontró la fuente, volviendo a su casa con los bolsillos llenos de caracoles de oro…
En medio de un bravío Océano Atlántico, en un ferry que tardaba tres cuartos de hora desde Vigo, viajé en la Ría de Pontevedra hasta la Isla de ONS, declarada junto con las Islas Cíes y otras islas: PARQUE NACIONAL de las ISLAS ATLÁNTICAS. Era un día de final de verano, aunque acompañaba la llovizna y la niebla, propicio para hacer un viaje al pasado…
Las meigas y las almas en pena (Santa Compaña) se perdían en la bruma bajo estos bosques de GALICIA y sólo habitaban gaviotas con chillidos y vuelos para robarnos la mochila…; en esta isla escarpada donde un guía gallego nos explicaba al grupo las tradiciones ancestrales de mitos y leyendas, caminábamos por parajes fantásticos y místicos de la GALICIA profunda hasta llegar al FARO de la isla de ONS, uno de los pocos faros que aún sigue habitado por fareros. Este faro fue construido en el siglo XIX a 128 metros sobre el nivel del mar y desde allí se divisa una de las mejores vistas panorámicas de la isla…
En realidad, es un archipiélago formado por dos islas ONS, la más grande y todavía poblada y ONZA, con otros islotes más pequeños y zonas de reserva… ONS destaca por su interés etnográfico y cultural, ya que contó con una importante población isleña que tuvo que adaptarse a vivir en medio del mar. Sus costas acantiladas y con numerosas «furnas» (cuevas) como la del BURACO do INFIERNO y arenales entre los cuales destacan las playas y dunas de MELIDE, son unos de los principales atractivos de la isla.
Conocer su naturaleza a través de los diferentes senderos habilitados, subir al ALTO do CUCORNO, donde se encuentra el FARO, y contemplar las cimas llanas cubiertas de tojos y brezos nos recuerdan los asentamientos de la EDAD del BRONCE hasta hoy en que están censados 60 habitantes que viven de la pesca y el turismo en un territorio más salvaje y «tosco» que sus vecinas las ISLAS CÍES, pero con mucho encanto…
Jierro
Imagen: Miguel Branco, CC BY-SA 4.0, vía Wikimedia Commons
