La luna no quiso salir anoche,
cautiva en la oscuridad y afligida,
en la quietud del espacio se esconde,
no sabe cómo puede consolar,
a los ojos que le imploran y la miran.
Sus amigas las mariposas nocturnas,
le cuentan volando entre la brisa
que hay corazones enfermos y tristes,
con dolores que brotaron desde el alma,
por falta de abrazos y sonrisas.
El frío invierno va pasando,
pronto florecerá la primavera,
seamos pacientes esperando,
su dulce entrada como un bálsamo
que cure nuestros miedos y quimeras…
Jierro
