Son más espinas que rosas
las que encuentra en el camino,
el fuego sutil y apasionado,
su llama vivaz, fogosa,
no le lleva a ningún destino.
Vive presa en su espejo,
la noche fusiona su sombra,
pero resurge diáfana,
escondida en el sueño,
emerge al aire y escapa…
Como una flecha invisible
la libertad tiene alas,
y se conduce temible,
vuela, cae, resbala
sobre la marcha se hiere…
No resiste la luz
y ya vencida por el alba,
abre al sueño su mente
y sobre el lecho descansa…
Jierro
