Era espléndido el día,
una hermosa mañana,
por el camino de El CHORRO,
en la sierra azulada,
entre curvas y pendientes,
a cada recodo,
paseo solitaria.
Sobre el monte se deslizan
piedras azules afiladas,
entre plantas olorosas:
tomillo, romero, salvia,
manzanilla, mejorana…
Crecen al sol y al aire,
sus aromas puros y frescos,
han perfumado el paraje.
Un rebaño de cabras
atraviesa los montes,
trepando por los cerros,
a trechos se paran
y sobre la yerba pacen.
Los buitres acechan,
cruzan el celeste cielo,
ladran los mastines,
en el terreno agreste,
siembran la alerta.
En lo hondo del barranco,
el valle se estrecha,
el río Guadalhorce,
discurre entre peñas…
Jierro
