Desperezarse es un buen ejercicio matinal. Así al despertar comenzamos por restregar los ojos, luego hacemos innumerables movimientos con todos y cada uno de los músculos de nuestra cara, acompañado con amplios bostezos.
Después haremos más ejercicios de estiramiento imitando a los animales cuando se estiran… De una manera espontánea, al efectuar estos ejercicios realizamos una verdadera sesión de yoga.
Es una costumbre que a veces los «buenos modales» de la sociedad nos han quitado y que convendría restituir como una práctica diaria para el mantenimiento de nuestra salud. Últimamente se ha hablado de la relación e importancia del tejido conectivo con la vejez.
Hay condiciones que imponen un mal funcionamiento del tejido conectivo, tanto de hombres como de mujeres, una de ellas es la vida sedentaria.
Si abusamos del enfriamiento, las malas posturas, la inactividad, el esfuerzo excesivo y a esto le añadimos años de vida insana aparece una contracción de los músculos. Esta aponeurosis oprime a las vías nerviosas y provoca una irritación que puede provocar neuralgias y otros dolores.
Tras el descanso nocturno, los músculos tienen una tendencia natural a contraerse, nos despertamos endurecidos y con tendencia a desperezarnos y es el momento de hacerlo, del mismo modo que los atletas, bailarines y contorsionistas lo realizan antes de actuar.
Además esto brinda una oportunidad para la corrección de las malas posturas, también ayuda a eliminar las compresiones de los nervios periféricos.
Y si no se consigue de una forma natural, se pueden aumentar sus efectos, con la práctica del YOGA…
Jierro
Imagen: Stretch Meow – Jonathan Leung, CC BY-SA 2.0
