El tiempo, la figura de su nombre,
ciñe silencio en la espera,
temblando en el aire se detiene,
sólo en sueños de tristeza.
Queda prendido en las redes
como un ascua encendida
entre abrazos y risas…
Entonces el TIEMPO vuela.
Cabalga, huye, se vuelve niebla,
apaga el invierno y trae la primavera.
Cambiar de niño a viejo es un instante,
camina, avanza siempre sin tregua,
vaga con ímpetu en su viaje.
En cada pulso: segundos, minutos, horas,
siglos, milenios,meses…
Son como torrentes que pasan
haciendo surcos sobre las frentes.
Vive cada momento, es lo que importa,
olvida el ayer, pues nada vuelve…
Jierro
