domingo, 11 de abril de 2021 – 08:34

domingo, 11 de abril de 2021 – 08:34

El hombre de la gabardina
que se cruzó en mi camino,
aquel día en una fila,
lo ignoré en un principio…
Cayó al suelo mi libro,
me lo acercó muy galán,
fue un juego del destino.
¡Cómo me pudo pasar!
Poco a poco congeniamos,
sentí un ligero alivio,
hablando de muchas cosas,
sin importar el ruido.
El gozo de derramar risas,
el rubor del rostro encendido,
fueron pintando la llama,
brindando con un buen vino.
Al regresar a mi casa,
a mis costumbres y amigos,
la luz de sus ojos verdes,
aunque a vernos no volvimos,
la llevo en mi pensamiento,
quedó grabada en mi alma,
nunca cayó en el olvido…

Jierro


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