Te olvido, sin olvidarte,
me duele tanto tu ausencia,
que en la noche me desvelo,
vagando por todas partes
como un fantasma inquieto.
Y es que despierta, me enfado,
pienso en la blanca ribera,
en la luz azul del faro,
en la barca tan pequeña…
¡Tú, pescador inexperto,
y yo era una sirena!
Navegabas en los mares,
te perdiste dando vuelcos
en las puntas de las olas,
te rescaté mar adentro.
Nos refugiamos en la orilla
con las estrellas de techo,
allí nos contamos historias,
nos revelamos secretos,
y cuando quise abrazarte,
todo había sido un sueño…
Jierro
