Al empezar mayo la primavera avanza,
el campo a cuadros verdes y amarillos,
bajo nubes atornasoladas y cárdenas,
los pastores invaden los angostos caminos
que van de la campiña hasta las navas.
Vacío el campo de piedras dispersas,
el labrador las agrupó en majanos,
y en lo alto de la sierra llena de torcas,
forman figuras de animales estáticos.
Suenan a lo lejos en el pueblo, las campanas,
en la soledad de los sembrados y eriales,
me asomo al abismo por la escaleruela,
veo dorados los verdes trigales,
y los blancos álamos tienen hojas nuevas.
Un fuerte aroma a cantueso y tomillo,
impregna el aire que arrastra polen,
de pequeñas margaritas, alcauciles tardíos,
y jaras de rosas y violetas sus flores,
sólo falta que la lluvia fina caiga,que llueva…
Jierro
