Se conoce como Mayo francés o Mayo de 1968 a la cadena de protestas que se llevaron a cabo en Francia y, especialmente en París durante los meses de mayo y junio de 1968 iniciada por grupos estudiantiles contrarios a la sociedad de consumo, al capitalismo, el imperialismo el autoritarismo…Pronto se unieron grupos de obreros industriales, los sindicatos y el partido comunista francés, y dieron como resultado la mayor huelga general de la historia de Francia, secundada por más de nueve millones de trabajadores.
El movimiento estudiantil estaba influenciado por el movimiento hippie.
Las protestas finalizaron cuando DE GAULLE anunció las elecciones anticipadas el 23 y 30 de junio del 68.
Tras las elecciones el gobierno francés reconoció la necesidad de emprender una política de reformas profundas para hacer frente al malestar social existente en el país.
El mundo estaba compartiendo una experiencia simultánea de levantamientos juveniles y estudiantiles en Italia, Alemania, Estados Unidos, Turquía, Uruguay, Brasil…
Los rebeldes del mundo mostraban una mezcla de creatividad, espontaneidad
y entusiasmo entre lo cultural y lo político, al tiempo que abrían campos a una forma de liberación que era, en muchos casos, personal, sexual, social y colectiva a la vez.
La juventud venía a encarnar novedades y cambios en la sociedad, esas rebeliones sociales, populares, democráticas, raciales, culturales o feministas obligaron a la implementación de cambios que perduran hasta el presente, pero a su vez el capitalismo lo aprovechó para despertar nuevas desigualdades.
En España la revuelta social y cultural de París del 68 apenas tuvo reflejo en un país sometido a una dictadura, atenazado por el miedo y concentrado en la lucha antifranquista.
Aquí tardaron varios años en aparecer movimientos sociales como el feminismo, el ecologismo o el pacifismo, porque estábamos muy atrasados culturalmente…
Jierro
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Hoy siento en mi corazón, soledad,
por las desiertas calles, a la amanecida,
cuando el taró cubre el litoral
y se adentra en la ciudad, aún dormida .
Un paisaje de sombras, casi fantasmal,
cubren las murallas del castillo, carcomidas,
donde en los famélicos y altos cipreses,
se esconden y saltan las vivas ardillas.
Pronto se irá la niebla, nadie pasa,
yo sola, paseando en el viejo muelle,
me encuentro con la farola encendida,
con luces intermitentes caen sus rayos,
algo en mi rostro se ilumina,
lejos de la ciudad, del tedio urbano,
respiro intensamente en la marisma,
el sol naciente aparece anaranjado,
marchó la boira con su morriña,
la luz invade ahora todo el espacio,
y retengo entre mis brazos al nuevo día…
Jierro
