La tranquilidad es el principal atractivo de Villanueva de Cauche, una pedanía de Antequera situada en el Puerto de las Pedrizas junto a la Peña Negra.
Está pedanía se formó con las casas de los trabajadores del castillo de Cauche. El castillo de Cauche se quemó en 1849 y estaba entonces dónde ahora está el Cortijo de las Marquesas.
Hasta hace pocos años Villanueva de Cauche era el último feudo de España y los vecinos tenían que pagar a las Marquesas con las mejores frutas, huevos o gallinas.
En la actualidad el pueblo lo conforman tres calles: Granada, Sevilla y Málaga, donde el único comercio que hay es un bar.
Los productos de primera necesidad llegan a diario vía ambulante y el sábado el súper en un camión.
Las marquesas ya fallecidas vivían en Málaga, pero pasaban mucho tiempo en el pueblo, aunque no se relacionaban con los vecinos. Tenían un apartado junto a la capilla, cuando iban a misa.
Se celebran las fiestas de la Santa Cruz, en mayo, con juegos infantiles, tiro con arco, concurso gastronómico, exhibición ecuestre, etc…
Se halla rodeada de extensos campos de cultivo de cereales, olivar y almendros.
En sus proximidades se halló el enclave romano de Aratispi.
Ya no se paga el diezmo por sus casas, ahora se paga en metálico y las tierras la compraron los vecinos de Cauche en 1992.
La gente está contenta porque por fin pueden poner las propiedades a su nombre pero al ser un «Bien de Interés Cultural» declarado todo el entorno del cortijo- palacio desde 1985, para cualquier modificación urbanística se requiere el visto bueno de la Consejería de Cultura de la Junta con lo que se retrasan pequeñas reformas en las casas.
Esta relación patrono-colono ha pervivido hasta entrado el siglo XXI, siendo Villanueva de Cauche el último pueblo español en tener esta situación de corte medieval…
Jierro
