viernes, 18 de junio de 2021 – 07:32

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Cada primavera aparecen las golondrinas en el patio de mi casa, van y vienen frenéticas a punto de chocar contra el alero del tejado, giran y hacen piruetas delante de mí, para aterrizar en los alambres del tendedero.
Sin embargo observo que cada año hay menos nidos dentro del patio, así como en otras dependencias, cuadras, pajar, etc.

Se las llama mensajeras de primavera y son consideradas amuletos de buena suerte y prosperidad.
Un nido de golondrinas en nuestra casa se considera para muchas culturas y creencias un símbolo de cosas buenas.
Este curioso animal es un pequeño pájaro que come insectos, son excelentes voladores que pasan poco tiempo en el suelo.
Desde el año1950 hasta hoy hay tres mil millones de pájaros comunes menos, la reducción que experimenta en la península Ibérica es de un 33 por ciento menos.
Las causas de este deterioro pueden ser debido al abandono de actividades rurales, la destrucción de sus nidos, la imposibilidad de conseguir barro en zonas urbanizadas, o por el uso intensivo de insecticidas y otros agentes químicos usados en el campo que merman su reproducción a la vez que eliminan su principal alimento: los insectos.

Hay que recordar que la destrucción de sus nidos en periodo reproductor es una infracción administrativa, ya que se trata de una especie protegida por las leyes europeas, quedando amparadas por estas leyes no sólo los ejemplares adultos de la especie, sino también sus nidos, crías y huevos.

El problema se agrava en el ámbito urbano. Las aves que habitan en las ciudades afrontan numerosos problemas en su supervivencia diaria. La continua presencia del hombre, con su cultura asociada al ruido, tráfico de vehículos y exceso de iluminación es una fuente de continuo estrés para las aves.
La falta de espacios verdes dificulta la búsqueda de alimento. La escasa vegetación no ofrece buenos refugios frente a los depredadores, el problema de la contaminación atmosférica, la falta de lugares adecuados para nidificar en los edificios modernos…

Puede que el conocido verso de Bécquer, «Volverán las oscuras golondrinas en tu balcón sus nidos a colgar»… puede dejar de ser una realidad en un futuro no muy lejano, sí no ponemos freno al deterioro que experimenta esta ave viajera que vuelve siempre al mismo lugar de cría, fieles a sus nidos de barro y que su visita después de haber estado en África siempre nos ha traído una nueva primavera…

Jierro


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