¡VELAY!
El sol color rosamalva
entrando por las rendijas,
alumbra la vieja estancia,
despierta a la pereza
en el sueño acurrucada,
ella, abre los postigos,
madrugó la madrugada.
¡VELAY!
Presto coge su canasta
camino del Quebraero,
a lavar la ropa blanca,
están esperando en la esquina,
bajo el umbral de sus casas,
otras vecinas del pueblo,
con risas remotas la llaman…
¡VELAY!
Todas hacen el camino
cantando a la mañana,
llevan el paso ligero,
hay que coger el sitio
para lavar las sábanas,
en el agua limpia y fría,
que el lavadero mana…
¡VELAY!
Cogida en los tendederos
con palillos o sobre plantas,
esperan que la ropa seque,
bailando y tocando palmas.
Es el fugaz momento
donde la belleza clama,
al latir los sentimientos…
Jierro
