«Se hundió en alta mar otra patera».
Lo escucho y guardo silencio,
siempre las mismas cadenas,
sin protestas en sus labios
a la tierra donde llegan.
Muchos les han mentido
con falsas promesas de trabajo,
tan ruines, tan mezquinos,
llenan nuestros corazones de enojo
que exista esclavitud en este siglo.
Algunos exclamarån indignados
al oír que sus vidas han perdido,
indiferentes son quienes señalan
con mano de cobarde o tirano,
¡que vuelvan por donde han venido!.
Mas cual brillan las estrellas en la noche,
regalo a los ojos del que mira,
hay almas solidarias que socorren,
para que comiencen una nueva vida…
Jierro
