El STONEWALL un antiguo restaurante y cub nocturno que frecuentaban personas heterosexuales en Nueva York durante la década de los 50 fue adquirido en 1966 por tres miembros de la MAFIA que lo reabrieron como BAR GAY, «CLUB DE BEBIDAS» privado, lo que les eximía de la prohibición de servir alcohol sin licencia.
Aunque se pagaban sobornos semanales al sexto Recinto de la Policía de Nueva York.
La pista de baile, iluminada con luces oscuras jugaba un papel principal, puesto que, en el caso de que llegara inesperadamente la policía o alguien sospechoso, unos focos alumbraban instantáneamente la zona de baile, indicándole a todo el mundo que dejara de bailar.
Las personas que frecuentaban el STONEWALL eran en su gran mayoría transexuales, travesti, negros y jóvenes que se dedicaban al trabajo sexual.
Silvya Rivera tiene 18 años y está bailando con sus amigas, cuando unos policías federales que habían descubierto los sobornos entraron sorprendiendo a la administración del STONEWALL y pidiendo la documentación.
El agente le pregunta a Silvya si es hombre o mujer. Ella se siente molesta e intenta agredir al agente. Ella y el resto de amigas son arrestadas por no llevar tres prendas de ropa de hombre, algo que dicta la ley.
Esto fue la chispa que inició los disturbios de STONEWALL, una revolución que lucha contra los prejuicios, leyes, gobiernos, partidos políticos y religiones…
La policía estaba acostumbrada a que la gente se callara, pero en esta ocasión les devolvían los golpes la gente gay, trans y latina…
Una serie de manifestaciones espontáneas y violentas fue la respuesta a finales de junio de 1969 en las calles de Nueva York, siendo el escenario que ayudó a organizar el movimiento LGTB que se propagó por todo el mundo y aquí en España.
50 años después, personas como Silvya tienen que seguir respondiendo a preguntas sobre su género…
Jierro
