Aunque ya nada vuelva
ni la juventud ni lo vivido,
aunque poco pueda hacer,
tras estos tiempos vendrán otros
como este presente de hastío,
y lo mismo que nosotros
viviendo al libre albedrío,
sin tregua con el reloj,
rueda su latir diario,
echando horas a perder,
midiendo un tiempo vacío,
las hojas del calendario.
Los que viven de recoger,
los que esperan sin trabajo
con razón y amargura
de querer y no poder.
Bajo un tórrido sol que quema
en una tarde azul inmensa
con olores a geranios, a gerberas,
en estos pueblos de calles desiertas,
nos falta el hilo que anude
la lucha para conseguir la fuerza…
Jierro
