La luna redonda de agosto
sobre la morada colina,
enredada entre las zarzas
con la claridad del día,
bajo las rocas fantasmas,
su sombra está perdida.
Se oyen los ruidos del campo,
palabras lejanas caminan,
los patos huyen del calor,
buscando la humedad marina.
Con su vestidillo rosa
y sombrerito de arroz,
llega la niña chica,
quiere bañarse en el río
para abrazar a la luna
que en el espejo se mira.
Ella, mimosa la llama
en el agua zambullida,
y con sus manos la atrapa,
abrazándola entre las chinas,
¡ luna lunera, lunitaaaaa!!!!
Jierro
